Para cada solución, hay un problema

Llevo mucho tiempo escuchando discusiones, debates, posturas que, si bien enriquecen el diálogo, en su mayoría son ideas totalmente opuestas, sumamente contradictorias. Nadie es poseedor de la verdad absoluta, eso es claro, pero estirar la cuerda hacia un lado y hacia otro queriendo convencer que tenemos la razón solo desgasta, entorpece, polariza y no se avanza de donde se está.

La base de las propuestas

Muchos deseamos que este país se mueva en positivo, que le vaya bien, que mejore lo que debe mejorar. Veo, escucho y leo con mucha tristeza que muchas de las propuesta o ideas que se expone en grupos diversos sobre cualquiera de las problemáticas que más nos preocupan, vengan inmediatamente acompañadas de desacreditaciones, desestimaciones y excusas.

Si bien existe un interés legítimo como ciudadanos por manifestar nuestra opinión, la cual debería ser para mejorar o para enriquecer, sin embargo, se matan ideas de facto, sin pensarlas, sin analizarlas, solo porque provienen del lado opuesto, de alguien del cual no somos afines en sus ideologías. Tal parece que para cada solución tenemos un problema, y eso, estimado lector no es muy bueno, ya que en muchas ocasiones nos gana el dogma.

De lo local a la general

Si realmente nos interesa cambiar este país los invito a que empecemos de abajo hacia arriba, de lo local a lo general. Dialoguemos civilizadamente sobre lo que requiere nuestra región, nuestro municipio, nuestro entorno. Seguro encontraremos entre todos y todas como la solución más adecuada.

Es más factible pensar cambiar mi región, mi colonia, mi cuadra y en donde ciertamente la probabilidad de éxito puede ser mayor sin duda. No quiero decir que los asuntos a nivel nacional no sean importantes, claro que lo son, pero pensemos global y actuemos local, ahí radican los pequeños grandes cambios que han hecho prosperar a grandes ciudades.

Mejorar nuestro bienestar

Hoy ya no basta con sumar, se requiere multiplicar, multiplicar las ideas, los esfuerzos, las alianzas, las acciones. No necesitamos multiplicar las confrontaciones, ni las diferencias. Hay que voltear a ver que hemos hecho y que hemos estado dejando de hacer para mejorar nuestro bienestar. Como dijo una ocasión Margaret Mead…”Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos comprometidos puede cambiar el mundo…de hecho, es lo único que lo ha logrado”. #Asívivimos