La vacuna, esperanza y confusión

El pasado sábado 27 de marzo, dio inicio el proceso de vacunación en Torreón para adultos mayores, como parte de la Estrategia Nacional de Vacunación contra covid-19. Se destinaron dos sedes, una de ellas el Coliseo Centenario y la otra el Tecnológico de la Laguna, y donde se estimaban aplicar 3,500 dosis diarias.

Mensaje de esperanza

Lo cierto es, que desde que se dio el anuncio, este vino acompañado de un mensaje de esperanza, una sensación de alivio, de emoción y de tranquilidad. Por fin, nuestros padres, nuestros abuelos serían vacunados. Con tanto entusiasmo, ni siquiera nos importó que fuera solo la primera dosis, con eso estarían inmunizados y que habría que esperar más tiempo para la segunda aplicación.

Llenos de confianza

Es más, ni siquiera nos percatamos que tipo de vacuna les aplicaron, ni nos aseguramos ver que la jeringa tuviera solución, uno es confiado, y más cuando se va el miedo y llega la esperanza. Si hablamos del proceso de vacunación, la logística de aplicación, en estos dos centros, causó incertidumbre, pero la esperanza pudo más.

30 mil dosis en 10 días

El desorden se confirmó el primer día, caos, enojo, largas filas, largas horas de espera, falta de señalética, ausencia de personal suficiente de los diferentes niveles de gobierno. Definitivamente se tiene mucho que mejorar, y se puede entender que hayan existido imprevistos, que llegó más gente de la esperada, etc. pero si consideramos que en Torreón hay más de 80 mil adultos mayores de 60 años, y se han aplicado poco más de 30 mil dosis en 10 días, haciendo cuentas, faltarían quince días más para que a ese ritmo todos ellos fueran vacunados.

Comunicación entre autoridades

Sin duda, merecemos que mejore la coordinación, la logística, que fluya mejor la comunicación entre autoridades y se informe adecuada y oportunamente a la población. No se puede centralizar todo el control, hay que delegar responsabilidades y tareas.

El regreso paulatino a la normalidad

Entendamos de una vez, que mientras más pronto sea la vacunación, se evitarán contagios, se evitará ocupar camas de hospital, y se evitarán posibles fallecimientos. Se podrá abrir todo tipo de actividades, recuperar empleos, el regreso a escuelas, eventualmente entonces regresar a la normalidad, sin embargo, ante el comportamiento irresponsable que hemos tenido como ciudadanos, nuestra única esperanza parece ser la vacuna.