Reporte sobre incidencia delictiva en La Laguna | Enero - Octubre 2025

La violencia letal en La Laguna muestra en 2025 uno de sus momentos más bajos de la última década. […]

Por: admin
02/12/2025
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La violencia letal en La Laguna muestra en 2025 uno de sus momentos más bajos de la última década. Entre enero y octubre, las tasas de homicidio doloso de Coahuila (2.25) y Durango (2.73) se mantienen muy por debajo del promedio nacional (13.29) y la propia Zona Metropolitana de La Laguna (2.03) destaca como una de las regiones más seguras del país en este indicador. Este descenso sugiere que las estrategias de contención de delitos de alto impacto están funcionando y ofrecen un escenario alentador para la población lagunera.

Violencia letal en mínimos históricos

En el periodo enero–octubre de 2025, Coahuila y Durango registran reducciones importantes en homicidio doloso y feminicidio respecto al mismo lapso de 2024. La combinación de coordinación institucional, presencia policial focalizada y seguimiento de casos de alto impacto ha permitido que menos personas pierdan la vida a causa de la violencia criminal.

Mientras el promedio nacional se mantiene en dos dígitos, La Laguna se consolida como una excepción positiva: sus tasas son comparables a las de las entidades más seguras del país, como Yucatán.

Desafíos en los delitos patrimoniales

Sin embargo, el panorama no es homogéneo. La violencia patrimonial, especialmente los robos con violencia, presenta aumentos preocupantes en la Zona Metropolitana de La Laguna.

Entre enero y octubre de 2025, el robo con violencia creció 38.7%, el robo a negocio 24.9% y el robo a transeúnte 36.1% en comparación con el mismo periodo de 2024. Aunque las tasas siguen muy por debajo del promedio nacional, estas alzas reflejan una presión directa sobre comercios, trabajadores y familias, y obligan a reforzar estrategias de prevención situacional, vigilancia en puntos críticos y coordinación con el sector privado.

Diferencias entre municipios de la región

El comportamiento de los delitos patrimoniales no es uniforme en todos los municipios. Torreón concentra buena parte de los robos con violencia y de negocio, mientras que Gómez Palacio y Lerdo muestran variaciones mixtas, con descensos en algunos delitos y repuntes en otros, como el robo a casa habitación o a transeúnte.

Matamoros, San Pedro y Francisco I. Madero también viven realidades diferenciadas: algunos registran avances en reducción de robo de vehículo o violencia familiar, mientras otros incrementan sus tasas de extorsión o lesiones dolosas. Esta diversidad confirma que la política de seguridad debe diseñarse con enfoque metropolitano, pero con intervenciones específicas según el tipo de delito y las condiciones de cada municipio.

Violencia familiar y confianza en la denuncia

La violencia familiar continúa siendo una de las causas penales más frecuentes en la región. En Coahuila, las carpetas de investigación por este delito aumentan 10.8% entre enero y octubre de 2025 respecto a 2024, mientras que en Durango se observa una ligera disminución.

Más allá del número, este fenómeno puede interpretarse desde una doble perspectiva. Por un lado, muestra que persisten dinámicas de violencia al interior de los hogares. Por otro, el incremento puede reflejar una mayor disposición de las víctimas a denunciar, así como la existencia de canales de apoyo, asesoría legal y acompañamiento psicosocial que facilitan el acceso a la justicia. Visibilizar este delito es clave para romper el círculo de impunidad y garantizar protección efectiva a mujeres, niñas, niños y personas mayores.

Extorsión: cifras oficiales y realidad ciudadana

Las estadísticas de la Laguna de Durango siguen reportando cero casos de extorsión en el periodo analizado. No obstante, la percepción ciudadana y los testimonios de sectores productivos apuntan a la persistencia del cobro de piso, la extorsión telefónica y el control de mercados locales, aunque en niveles menores que en otras regiones del país.

Esta brecha entre cifras oficiales y vivencias diarias sugiere la necesidad de fortalecer mecanismos de denuncia anónima, proteger a quienes se atreven a declarar y mejorar los registros institucionales. Sin diagnósticos precisos es difícil dimensionar el problema y diseñar respuestas efectivas contra las redes criminales que se benefician del silencio.

Narcomenudeo y lesiones dolosas como termómetro

El comportamiento del narcomenudeo y de las lesiones dolosas funciona como un termómetro adicional de la conflictividad. En Coahuila, las carpetas por narcomenudeo bajan casi 40%, mientras que en Durango aumentan cerca de 29%. Las lesiones dolosas muestran incrementos moderados en ambos estados.

Estos datos hablan de dinámicas distintas en los mercados locales de droga y de disputas que no siempre se traducen en homicidios, pero sí en agresiones y enfrentamientos de menor letalidad. Un seguimiento puntual de estas tendencias permite anticipar posibles rebrotes de violencia y ajustar las estrategias de prevención, inteligencia y persecución penal antes de que escalen a niveles más graves.

Percepción de inseguridad y balance regional

Las encuestas de percepción, como la ENVIPE 2025, confirman que la ciudadanía en Coahuila y Durango se siente menos insegura que el promedio nacional. A lo largo de la última década, ambas entidades han logrado descender posiciones en los rankings de miedo al delito, hasta situarse entre las mejor evaluadas del país.

Este resultado no significa que el problema esté resuelto, pero sí que las políticas de seguridad, transparencia y participación ciudadana han generado confianza. Mantener esa tendencia requiere no solo sostener la reducción de homicidios, sino atender de manera frontal los robos con violencia, la violencia familiar y la extorsión, delitos que impactan la vida cotidiana y la percepción de riesgo.

Retos y oportunidades para La Laguna

El periodo enero–octubre de 2025 deja un mensaje claro: La Laguna puede presumir niveles de violencia letal significativamente más bajos que el promedio nacional, pero todavía enfrenta desafíos serios en materia de delitos patrimoniales y violencia dentro del hogar.

Consolidar una región más segura implica profundizar la coordinación entre estados y municipios, fortalecer los observatorios ciudadanos que analizan las cifras oficiales, y colocar a las víctimas en el centro de la política pública. Si la reducción de homicidios se acompaña de menos robos, menos agresiones y mayor confianza en la justicia, La Laguna podrá posicionarse no solo como una zona con buenos indicadores, sino como un verdadero modelo de seguridad y ciudadanía activa para el resto del país.

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