De percepciones y realidades

Hay que analizar la realidad para que no la supere la percepción. Los datos son duros, pero hay que prestar mucha atención a ellos para que no nos lleven a conclusiones equivocadas. Esto me pregunto cada vez que sale la Encuesta de Percepción de Inseguridad del INEGI de forma trimestral.

Se ha mejorado sustancialmente

Estoy ansioso de que mejore la percepción de inseguridad, pues en términos generales se ha mejorado sustancialmente la incidencia delictiva. En este último trimestre del año que acaba de terminar, nos da cuenta esta encuesta que el 51.9% de los Laguneros manifiesta aún esa sensación de inseguridad.

Esta encuesta se hace a personas mayores de 18 años que habitan en los municipios de Torreón, Matamoros, Gómez Palacio y Lerdo. El universo de esta población mayor de 18 años es de 801,742 personas. Esto quiere decir que poco más de 400 mil personas se sienten inseguras en su ciudad.

Casi 30 mil modificaron su percepción

Puede ser un número muy grande, no lo podemos ocultar, sin embargo, si tomamos en cuenta al inicio del año 2020, este indicador era de 53.9%, una leve mejoría en términos porcentuales, (3.7%), pero que equivale a 29,664 personas que modificaron su percepción en un año.

Ese dato, no es un dato menor. Aquí explico porque, ya que la realidad es tan compleja y puede resultar tan variada que muchas veces optamos por el camino sencillo, y en nuestro subconsciente, persisten estas historias, que todavía se cuentan cada vez que se cumplen 5 o ya 10 años de los peores años de violencia en la región.

Reconocer avances

Cambiar percepciones es más complejo que cambiar realidad, toda vez que muchos tenemos este estigma de lo que sucedió en la región. Tenemos que empezar a reconocer que hay avances, quizá no los suficientes obviamente y dejar de poner demasiada atención a eventos de poca incidencia.

Eventos de baja incidencia

Por ejemplo, un robo a un cuentahabiente, que sale con 800 mil pesos en efectivo. Un evento lamentable, pero que mucho se pudo hacer para evitarlo, o bien cuando dejamos en el asiento trasero de nuestro automóvil nuestra mochila con la laptop, y nos dan un cristalazo. Quizá, si evitamos prestar tanta atención a eventos de baja incidencia y también evitamos dramatizarlos, podremos tal vez cambiar la percepción de la inseguridad en la región.