Efectos de la crisis en la Laguna

El año 2020 dejó un saldo de 4,836 empleos formales perdidos en nuestra región, cifra que, de acuerdo con los datos de INEGI, engrosaría las filas del desempleo, que se estima pueda llegar hasta las 40 mil personas desocupadas en la ZML.

El destino de miles de familias

Mucho se habla de los números de la crisis económica provocada por la pandemia del COVID 19, pero detrás de las cifras de desempleo, está el destino de más de 40 mil familias que perdieron parcial o totalmente su fuente de ingreso, y que, aunado a la precariedad financiera, no tendrán un servicio médico que los respalde, o ahorros que salgan al rescate en caso de una enfermedad.

Pocos estímulos económicos

Mientras que en países como Francia, Reino unido y Alemania destinaron más del 15% de su PIB en estímulos económicos para sortear la pandemia, en México esos estímulos apenas llegaron al 0.7%, por lo que muchos negocios tuvieron que enfrentarse a la pandemia sin ningún apoyo por parte de los gobiernos, y muchos otros tuvieron que cerrar, ante las pérdidas financieras que derivaron en despidos masivos de personal.

Apoyos insuficientes

Desde comienzos de la Pandemia, las voces empresariales se alzaron para pedir al gobierno estímulos fiscales y financieros, prórrogas para el pago de impuestos, exenciones fiscales, aumentos en los créditos para la banca de desarrollo, y aunque se recibieron algunos apoyos, éstos no fueron suficientes.

Una región con precariedades

Nuestra región, que desde hace tiempo ha ocupado los primeros lugares en los comparativos nacionales de desempleo, bajos salarios y subocupación, en 2021 se enfrenta a un reto mayúsculo: la reactivación económica.

Urge la inversión pública

¿Pero cómo lograrlo? La respuesta es sencilla: Inversión Pública, urge que se detonen grandes proyectos en materia de infraestructura carretera, salud, educación, urge que se le apueste a la investigación y desarrollo de tecnologías, convirtiendo a la Laguna en una región más competitiva, urge que el gobierno haga la parte que le toca, al devolvernos los impuestos que pagamos a través de obras y servicios públicos de calidad… aún estamos a tiempo.