La Desobediencia Civil

En estos últimos días hemos visto una cantidad de comentarios vertidos a la tragedia en Tlahuelilpan, Hidalgo que ha costado la vida de casi 100 personas. Más allá de analizar cada uno de ellos y respetando las posturas, algunas de ellas quizá polarizadas, y de analizar si hubo negligencia, si la autoridad fue omisa, o si no se actuó a tiempo, lo cierto es que toma importancia tratar de entender que provocan estas acciones en nosotros los ciudadanos, ya que no son privativas de esa región, si no creo que se dan en todo el país. Un término muy acertado es la “desobediencia civil”, quien John Rawls la define como “un acto público no violento, consciente y político, contrario a la ley, con el propósito de ocasionar un cambio”, este término implica finalmente la violación a una ley que debe ser respetada por cualquier ciudadano. ¿En qué sociedad nos hemos convertido, cuando desobedecemos un mandato de ley poniendo en riesgo nuestra propia vida? ¿En qué momento se le ha perdido el respeto a las fuerzas del orden público? El respeto estricto a la legalidad no necesariamente nos caracteriza a los mexicanos. No hemos sabido construir y arraigar el estricto apego a las leyes que permiten la convivencia armónica como sociedad. Carecemos de una cultura de la legalidad, pues esta constituye el grado de respeto y apego a las normas. Hay que buscar aquello que desalienta esas prácticas ilegales, la ausencia de castigo no abona en ningún sentido. Si queremos buscar la sana convivencia colectiva entre autoridades y ciudadanos debemos regirnos por lo que dictan las reglas. En la medida que las reglas y normas sean observadas, vigiladas y utilizadas de forma cotidiana, se ayudará a fortalecer el Estado de Derecho en nuestro país. No practiquemos la desobediencia civil, y si consideramos que invade injustamente nuestros derechos, hay que manifestarlo de forma pacífica. Si queremos cambiar nuestro país debemos combatir juntos el arraigo a esas culturas, manifestando nuestro rechazo a lo ilegal. No permitamos que la criminalidad sea aceptada y la corrupción se arraigue en nuestra sociedad y trascienda hasta nuestras instituciones. Dejemos atrás esas frases como ¡Si no tienen, agarren!… #AsíVivimos