Torreón, la ciudad que se estancó

por | 11/07/2019

En el marco del día de la población sería bueno reflexionar sobre la historia de nuestra joven ciudad y los cambios que ha tenido en los últimos 100 años.

En 1921 el primer censo levantado a nivel municipal registró un total de 56,449 habitantes, aquella era la década de la bonanza económica fruto de las actividades agropecuarias, que se vieron impulsadas por la llegada del ferrocarril años atrás.

Crecimiento sostenido en primeras décadas

Con la infraestructura ferroviaria, llegaron también establecimientos comerciales que diversificaron las actividades económicas y potencializaron el crecimiento de la ciudad hasta alcanzar, en la década de 1950, una población de 147,233 habitantes, por lo que en menos de 29 años Torreón había triplicado su población.

Centro económico de importancia nacional

La transformación industrial en México, consecuencia en buena medida de la segunda guerra mundial, permitió que nuestra ciudad se convirtiera en el centro económico más importante del centro norte del país, incluso por aquel entonces Torreón tenía más habitantes que Querétaro, Aguascalientes, Saltillo, Ciudad Juárez, y se equiparaba en tamaño con ciudades como León.

En la década de los 50’s, la población crecía a un ritmo de 6.8% promedio anual y aunque para 1960 este ritmo había bajado a 3.8%, la ciudad se mantenía como una de las más grandes y ricas de todo México.

Poca inversión e inseguridad detienen crecimiento

Con el paso del tiempo, el ritmo de crecimiento fue bajando hasta mantenerse en 1.5% durante las últimas décadas, consecuencia de la migración juvenil que va en busca de mejores trabajos a otras ciudades, la poca inversión en infraestructura productiva y la situación de violencia que se vivió hace algunos años.

En 2019 Torreón cuenta con una población de 724,386 habitantes, ahora muy por debajo de Querétaro, Aguascalientes o Saltillo, mientras que Ciudad Juárez y León nos doblan el número de habitantes.

Futuro en riesgo

La situación es incierta, mientras estas ciudades reciben a nuestros jóvenes con mejores salarios y condiciones de vida, el futuro de nuestra ciudad se pone en riesgo, urgen estrategias económicas, políticas y sociales que levanten la que alguna vez fuera el orgullo económico e industrial más importante del norte del país.